Me mudé

Desde hace un par de semanas no publico en este blog, porque me mudé a mi dominio propio.

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anapatricia101.com.ve

 

¡Nos vemos allá!

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Quizás no necesitas lo que crees que necesitas.

quizas no necesitas

Me considero una persona exitosa, y no precisamente porque sea millonaria, que evidentemente no lo soy, ni porque tenga el estatus de una Kardashian, sino porque, en retrospectiva, hoy estoy exactamente donde quería estar hace unos meses.

Cuando empecé a trabajar como freelancer estaba tocando fondo. Ya lo he comentado en varias oportunidades. Pero ya de ese fondo salí. Hoy día tengo un apartamento para mí sola cerca de mis padres y mi hermano, un trabajo estable de redacción, y de vez en cuando hago suplencias médicas en centros privados para no perder pericia. Vivo exactamente como me gusta, trabajo exactamente en lo que me gusta, mis planes de emigracion van tomando forma, y cada día hago más cosas que me hacen sentir bien. Y, por si eso fuese poco, además gano dinero por hacerlas.

No tengo los lujos que quisiera tener, pero sí tengo algunos. Mi laptop vieja es una Vaio que mi papá me compró en 2013 (a la que, por cariño, la llamo Millenium Falcon) y es una muy buena máquina, pero ya no estaba dando para más. La batería estaba mala, el flex se había dañado, y el sistema operativo se me estaba colgando con una frecuencia molesta. Así que un buen día, después de respirar profundo y concluir que lanzar a mi Millenium Falcon por la ventana no era la solución, tomé una buena parte de mis ahorros y me compré una nueva laptop. Problema número 184.739: resuelto.

Sin embargo, no vine a fanfarronear. No me interesa dar la impresión falsa de que mi vida es perfecta porque, como todos, tengo problemas. Ha habido meses más duros que otros donde he tenido el dinero contado, y donde no he tenido la oportunidad de ahorrar ni un solo centavo. Si tus ingresos como freelancer representan el grueso de tus ingresos totales, debes siempre tener en cuenta que se trata de una actividad con retornos impredecibles. Y, por supuesto, mi caso no ha sido la excepción. He comido verdes y he comido maduras.

Pero vamos al grano. Lo que vine a decir es que hace días me tomé un tiempo para dar un paso hacia atrás y evaluar mi vida, mis decisiones y mis objetivos. Y cuando vi que había logrado todo lo que me había propuesto en el corto plazo me di cuenta también de otra cosa muy importante: para llegar a donde estoy hoy no necesité de lo que hace meses creía que necesitaba.

En el último trimestre del año pasado estaba “clara” de dos cosas: primero, necesitaba un sitio web con dominio propio para hablar de lo buena redactora que soy. Segundo, necesitaba tener una presencia profesional y ubicua en redes para que mis potenciales clientes pudiesen ver de qué estaba hecha.

Todo eso lo “necesitaba” (me disculpan el abuso de las comillas, pero estoy intentando probar un punto) porque Jorden Roper me lo había dicho, porque era lo que leía que los expertos recomendaban, y porque lo que más quería era “demostrar” que estaba haciendo las cosas bien.

Quería que un blog, el que sea, me diera la oportunidad de hacer un guest-post para poner mi nombre en la World Wide Web. Quería que gente influyente me aceptase entrevistas como la que le hice a Esther Pineda. Quería que, algún día, alguien descubriese que soy un diamante en bruto esperando por que alguien más gritase “Eureka!” cuando viese mi trabajo.

Pero estaba muy equivocada. Nada de eso pasó y, sin embargo, aquí estoy.

Mi trabajo actual es de redactora en un portal de emprendimiento, startups y tecnología llamado Pulso Social. Es uno de los tantos proyectos de Andrés Barreto, que es algo así como el Mark Zuckerberg latinoamericano. Y la historia de cómo conseguí ese trabajo es bastante breve y plot-twister: lo conseguí gracias a mi blog. Sí, gracias a este blog que estás leyendo justo ahora.

Un buen día estaba comiendo y noté que me había llegado un correo electrónico al email de 101. Cuando lo revisé desde mi celular vi que era muy corto. Decía básicamente:

“Hola Ana. Me preguntaba si estás interesada en un trabajo full-time de redacción para un portal latinoamericano. Quedo atenta a tu respuesta.”

No es primera vez que me llega un correo de ese tipo, y tampoco es primera vez que digo que sí y que pido detalles. Pero sí fue la primera vez que sentí satisfacción. La persona en cuestión estaba reclutando redactores para Pulso Social, y me dijo que la primera persona en la que pensó fue en mí porque llevaba ya un buen tiempo leyendo mi blog y le gustaba mucho mi estilo. Me felicitó además por lo que había logrado con mis dos eBooks y me dejó claro que le encantaría trabajar conmigo. Quedamos en que yo debía enviarle 20 muestras de portafolio, mis datos completos y un teléfono de contacto para formalizar mi postulación.

Una semana después ya yo tenía el trabajo y estaba en el lugar donde estoy ahora. Lo que te comenté arriba de que vivo sola, trabajo en lo que me gusta, mis planes de emigrar están encauzándose, etcétera, etcétera.

Sin dominio propio, sin presencia profesional en redes sociales (vamos, que el otro día dije esto por Twitter, donde me siguen más de dos mil personas, muchas de ellas lectoras asiduas de mi blog), sin un solo guest-post en todo el Internet, y sin mucho más que un blog en WordPress donde no utilizo ni una sola estrategia de SEO.

¿Y esto qué tiene que ver contigo?

Te comparto el cuento completo de cómo logré conseguir un trabajo en un portal grande, popular y muy visitado por emprendedores, empresarios y mi audiencia target para que des no uno, sino dos pasos hacia atrás y evalúes lo que haces. Porque la verdad es que quizás no necesitas lo que crees que necesitas. Y lo que es más, quizás lo que realmente necesitas, ya lo tienes.

Tal vez estás cometiendo el mismo error que yo cometí hace meses, donde pensé que una estrategia rígida escrita en bolígrafo y papel (no exagero, la tengo por ahí escrita a mano) era lo único que me iba a hacer llegar al siguiente nivel. Eso, y solo eso, era lo que me iba a acercar a mis metas y objetivos.

Pero qué equivocada estaba.

Yo sigo muy de cerca a mis lectores, y he notado en las últimas semanas que varios de ustedes se han dedicado al máximo a tener un buen blog o sitio web. Más de uno ya compró su dominio, cosa por la cual los felicito, y más de una hace artículos de altísima calidad con data que respalda lo que dice en el texto. Todo eso me parece magnífico.

Dije que no venía a presumir ni a fanfarronear, pero la verdad es que hay algo de lo que sí quiero presumir y fanfarronear: a mí no me lee gente tonta. La gente que tiene el cerebro muy atrofiado llega a mi blog y se va a los dos segundos. Algunos de ellos se dedican a insultarme o atacarme por correo o redes sociales, y eso es algo a lo que ya me acostumbré. Cuando alguien empieza a odiarme, automáticamente asumo que es un enano mental. Así que si tú estás aquí es por algo. Y esto no lo supongo. Esto lo sé.

Y así como sé eso, sé que detrás de ese blog o sitio web que estás armando hay un objetivo. Quizás quieres más exposición en las redes, quizás quieres ser encontrada por un buen cliente potencial, quizás quieres monetizar tu página, o quizás quieres volverte un influencer o referencia obligatoria en tu nicho.

Y todo eso está muy bien pero, si me aceptas un consejo, hay una cosa que quiero decirte con urgencia: la calidad prevalece.

A mí jamás me hubiesen llamado de Pulso Social (ni hubiesen estado dispuestos a pagarme un salario en dólares) de no ser porque el contenido de mi blog es de calidad. Tal vez sí tuve un poco de suerte. Después de todo, una lectora me contactó en el momento preciso para la oportunidad perfecta. Fue un caso típico de esos de “estar en el lugar correcto en el momento adecuado”. Pero la suerte no lo fue todo. La oportunidad se me presentó después de meses de escribir religiosamente en este espacio. Pulir mi escritura y hacer que el ritmo de mis artículos sea cada vez más armonioso era uno de mis objetivos, aunque ni yo misma me había dado cuenta de eso. Y eso fue lo que marcó la diferencia.

Es un trabajo de carpintería, y es un trabajo que no te va a generar ningún retorno al corto plazo, ni en términos económicos ni en satisfacción personal. Pero es algo que debes hacer. ¿Recuerdas que te hablé hace poco de la importancia de tomar una acción ya mismo? ¿Recuerdas también cuando dije que es importante tener claro el leitmotiv de tu blog y de lo que escribes? Pues refresca la memoria y tatúate esas dos cosas en el cerebro.

No literalmente, porque estoy segura de que es inviable, pero sabes a lo que me refiero con esa metáfora.

Tu blog y tu sitio web son importantes, y estoy segura de que, al igual que yo, en algún momento la oportunidad va a tocar tu puerta. Pero hay que tener paciencia y trabajar duro.

Para que no te sientas como que te estoy contando una fábula infantil, te dejo a continuación la imagen que publiqué en LinkedIn y que le envié a mis lectores por correo electrónico hace un tiempo sobre las 7 cosas que debe tener tu artículo increíble. Es una guía rápida y fácil de recordar para el momento en el que te encuentres escribiendo tu siguiente artículo increíble. (Hint: este artículo que estás leyendo no es uno de ellos)

7 cosas articulo

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Te dejo también una foto mía que nada tiene que ver con lo que estoy hablando. Lo hacía en los primeros días del blog, pero he perdido la costumbre en aras de “mantenerme seria”. La fotografía me la tomó Gustavo Villalobos (@GAVVphoto en Instagram) y el maquillaje estuvo a cargo de Kris Jiménez de AmorAmor.

Sabes que eres más que bienvenido a escribirme a 101anapatricia@gmail.com cada vez que sientas que tengas algo que decirme. Contesto siempre y tan rápido como puedo, y me gusta mucho orientar, ayudar y recibir feedback.

No es magia, es ejecución — una nota motivacional.

La apnea estática es una disciplina que tiene un par de décadas existiendo gracias a que un inglés llamado David Liston un día se sumergió en la tina de su baño y registró los 4 minutos con 47 segundos que resistió sin respirar.

Luego de Liston ha habido docenas de personas intentando romper el récord. Ha sido tanta la cantidad de gente interesada en durar mucho tiempo sin respirar bajo el agua que hoy día existen dos modalidades para la apnea estática: la formal, sin preparación con oxígeno, y otra donde los participantes pueden respirar oxígeno al 100% por varios minutos antes de sumergirse. Para la primera modalidad el récord es de 11 minutos con 35 segundos (casi el triple del tiempo que duró Liston en su bañera) y para la segunda es de 24 minutos con 3 segundos.

Es una disciplina que sin duda es impresionante. Respirar es algo natural, y al mínimo esfuerzo respiratorio la mayoría de las personas nos vemos en apuros y nos sentimos mal. Y ni hablar de la privación de oxígeno o la imposibilidad de inhalar o exhalar aire. Esta gente que se sumerge en piscinas, lagos o tinas para aguantar la respiración es gente excepcional que se dedica a batir récords en algo que a la mayoría de las personas se nos hace difícil hasta de imaginar. Es extraordinario.

Sin embargo, hubo un tiempo cuando esta disciplina no se vio como algo notable, sino como algo mágico. En 2008, y luego de años de rivalidad entre dos apneistas profesionales llamados Peter Colat y Tom Sietas -que se dedicaban cada uno a romper el récord del otro- llegó el mago David Blaine a la palestra.

Con todo el showbusiness implícito a la ejecución de la magia, Blaine prometió a sus seguidores romper el récord de apnea estática públicamente, y así lo hizo. El 30 de abril de 2008 (hoy se cumplen exactamente nueve años) se armó del mejor equipo de relaciones públicas y prensa, se sumergió en un tanque lleno de agua, y empezó a aguantar la respiración.

El tipo dio una charla TED donde comentó exactamente lo que sentía. Según el mismo Blaine, cuando estás haciendo apnea estática puedes sentir cómo tu corazón late irregularmente, muchas veces “saltándose” latidos, mientras vas perdiendo progresivamente la sensibilidad tanto en los brazos como en las piernas, al tiempo que un dolor punzante muy intenso te atraviesa el pecho.

Es una historia como de terror, pero Blaine cuenta que cuando estaba a punto de desistir, escuchó un alboroto de gente celebrando que había sobrepasado los 16 minutos y medio que Peter Colat había resistido hacía solo un par de meses. Esa celebración lo motivó a aguantar casi medio minuto más en el agua, y fue así como David Blaine, el mago, impresionó a todo el mundo.

Para ese momento yo estaba terminando bachillerato y recuerdo que la noticia la pasaban en todos los canales. El tipo había vencido a la muerte, había usado sus capacidades sobrehumanas, y qué sé yo cuántos otros cuentos pseudo-esotéricos se tejieron al rededor de Blaine y su récord para la apnea estática.

Sin embargo, visto con objetividad, el logro de Blaine no tiene nada que ver con magia, igual que los de Liston, Colat y Sietas. Es fácil verlo así ahora, pero imagina todo el bombardeo de información contándote que un mago profesional se había metido en un tanque lleno de agua a aguantar la respiración, sin más contexto ni mayor análisis.

Tú y yo podemos pensar que estos apneistas son gente mágica, pero no estaremos siendo mucho más que un par de tontos. Nadie en este mundo es mágico, y lo digo con temor a sonar como una madrastra o super-villana de Disney que reniega del lado hermoso de la vida, pero es así.

Aunque de lejos parezca que todos los apneistas batidores de récord tienen algo muy especial, la realidad es que de especiales no tienen nada. Cada uno entrena y se prepara a su manera para hacer algo que cualquier persona puede hacer, pero que no todos hacen.

Y lo mismo pasa con todo lo demás.

Ninguna persona exitosa (abarcando acá todas las definiciones y estándares aplicables a ese concepto) llegó a donde llegó porque fue dotada en su bautismo con poderes especiales en todo su cuerpo excepto en su talón. Acá nadie es Aquiles. Acá somos, más bien, David Blaine: un tipo cualquiera que un día decide romper récords que figuras profesionales como Peter Colat y Tom Sietas se la pasaban batiendo.

Y ojo, que no desmerito a Blaine. Él ciertamente lo logro, pero ¿cómo? Con entrenamiento y preparación, sí, pero también con dos cosas muy importantes: determinación y acción. La combinación de esas dos cosas es lo que usualmente suele llamarse magia, porque es tan infrecuente ver a una tomada de la mano con la otra que nos parece un asunto extraterrestre y surreal.

El día que yo decidí escribir un eBook cayó lunes. Ese día no contesté menos de cinco veces a la pregunta “pero, ¿cómo exactamente es que te ganas tu dinero?”, así que empecé a escribir una guía paso por paso para enviarla a quienes sabía que estaban interesados. Cuando se hizo de noche vi la película Scent of a Woman y a las 10 me acosté a dormir.

Cuando desperté, pensé que podía monetizar lo que estaba haciendo y sacarle un provecho económico más allá del feelgood que me quedaba cada vez que alguien me comentaba que se había ganado unos dólares gracias a mis consejos. Me tomé ese martes para armar un bosquejo de lo que sería mi primer eBook, me puse una fecha tope de tres semanas para la publicación, y empecé a trabajar en él inmediatamente. El día siguiente ya estaba publicada la Guía Para el Venezolano Freelancer (GRATIS) en mi blog, con todos los detalles del producto pago, incluyendo la portada.

Yo tomé mi determinación de ayudar a la gente a aumentar sus ingresos y lo convertí en un negocio. Sin titubear demasiado, planificando lo suficiente, y poniendo manos a la obra antes que excusas en los labios.

Y no digo esto para presumir, o porque crea que soy un modelo a seguir, o porque tenga pretensiones de que todos hagan lo que yo hago, porque no es el caso. Soy una persona completamente normal que logró hacer algo extraordinario en un momento dado porque junté mi determinación con ejecución. No soy especial ni mágica. Solo hice algo que el resto de las personas no habían hecho. Ese es el secreto, y no hay atajos ni magia.

De nada te sirve estar determinado a ser el mejor dibujante si no estás tomando un papel y un rapidograph en tus manos. De nada te sirve ese plan de negocios que estás armando en tu mente o en tu computador si no te levantas a buscar materia prima, socios o capital. De nada te sirve pensar que vas a ser el mejor freelancer, o el mejor redactor, o el mejor ilustrador, o el mejor vendedor de cotufas si no te pones una acción que vaya de la mano con el plan que te estás pintando en tu cabeza.

Todo ese talento que tienes para hacer algo impresionante puede estar echándose a perder dentro de ti porque no estás haciendo que esa determinación de ser el mejor dibujante, emprendedor, frelancer o ilustrador se ejecute. Te falta la acción, y créeme que la necesitas.

Y lo mismo ocurre a la inversa. Puede que estés haciendo mil y un maromas y malabares, pero ¿por qué? ¿Qué estás buscando hacer y cuáles son tus objetivos? Si lo que te determina a ti y a tu proyecto no está claro, vas a ser como una de esas personas que baila de manera torpe en las fiestas sin saber bien si lo que está escuchando es salsa, merengue o bachata y, por ende, no sabe bien si debe ir con un-dos o con un-dos-tres.

Todo inicio es torpe, pero lo importante es que haya un inicio. Conozco mucha gente muy talentosa para diferentes cosas que no llega a ningún lado ni obtiene ningún beneficio de sus talentos porque no tiene determinación ni acción.

Y, si me preguntas, no quisiera que tú fueses uno de ellos. Me gustaría más que fueses un David Blaine que lo intenta y lo logra.

Por qué escribes lo que escribes — el leitmotiv de tu blog y su importancia.

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Hoy día un montón de gente está motivada, lista y presta para abrirse un blog por varias razones. Algunos de ellos solo quieren un repositorio de sus propias ideas y reflexiones, otros quieren aportar un grano de arena a alguna conversación en torno a un tema X, y otros solo lo abren para hablar de lo que les gusta sin ver mucho más allá de su nariz y sus estadísticas. Pero una razón increíblemente popular para abrirse un blog estos días es vender.

Sin embargo, siempre hay una piedra en el zapato, y la piedra en el zapato de hoy es que la internet está sobrecargada de información y contenido, y que las redes sociales juegan un rol central en este asunto. No importa de qué quieras saber, ya cientos de personas han escrito al respecto, o han hecho infografías, o grabaron un vídeo y lo colgaron en YouTube que han compartido en Twitter, Facebook y cuanta red social existe.

No sé si lo sabías, pero de 10 personas que leen el título de tu artículo o contenido, solo dos harán clic para leer más. Esto se debe en gran parte a que la capacidad de atención en medios digitales de una persona promedio es muy corta, y eso lo puedes comprobar con tu propia experiencia. Te aseguro que jamás has hecho clic en un titular que no te ofrece algo, y que has dejado pasar miles (quizás millones) de piezas de contenido que, aunque te interesaban, no te animabas a leer. El enganche no sucedió porque no te enamoraste del título. Una pena.

Pero lo (aparentemente) paradójico es que, según Copyblogger -la Meca y Santo Grial de la redacción web y el blogging- el tamaño no importa. Dicho en otras palabras, la longitud de un artículo no tiene nada que ver con el enganche que ese artículo generará en el lector. La gente está dispuesta a leer artículos de más de 1000 palabras si encuentran que el contenido se les hace útil o les ofrece algo de alguna manera. Lo mismo si es un artículo bocadillo de 200 o 300 palabras. Lo que prevalece es la calidad.

Pero, ¿a qué se debe todo esto?

Y, más importante aún, ¿por qué a ti, como dueño de un blog, debería importarte?

Porque, aunque es cierto que es completamente posible hacer que un blog sea rentable y genere retornos, el verdadero propósito de un blog es comunicar, no vender. Un buen blog debe contarle a los lectores historias que les importen, y aquí es donde entra un poco en juego la mística o la magia del asunto.

Si te abres un blog para vender productos o servicios, o si te pasa como a mí que abrí este blog sin tener mucha idea de qué hacía hasta que eventualmente lo rentabilicé promocionando mi primer eBook y luego el segundo, sé que te verás tentado a generar una tonelada de contenido que impulse tus ventas. También sé que ese contenido que vas a generar para hacer que tu negocio sea fértil va a estar dirigido a contestar dos preguntas sencillas: qué haces y cómo lo haces.

Yo escribo eBooks y artículos, y con eso gano dinero. Lo hago utilizando algunas técnicas que he aprendido en casi cuatro años. Muy bien. ¿Y?

La internet está saturada de este tipo de contenido de qué y cómo. Mucha gente, como yo y probablemente tú, tiene una idea innovadora que cree que vale la pena y que debe volverse viral, famosa y espectacular como una Kardashian. Pero lo cierto es que esto es lo de menos.

Hoy día la gente no compra ni le interesa solo lo que haces, sino el paquete completo que incluye el por qué lo haces. Nadie compra solo un producto o servicio, sino lo que les inspiras con él, lo que les hace sentir, y toda la carga de valores inherentes a tu(s) proyecto(s).

Por eso es importante generar contenido que no conteste exclusivamente las preguntas sosas que te dije hace rato (qué haces y cómo) sino por qué. El secreto detrás de tu motivación inicial, de lo que te hace levantarte cada mañana o cada tres días con ganas de escribir algo. La gente no solo quiere conocer tus habilidades, que son esas cosas que haces mejor que el grueso de la población, sino tus pasiones, lo que te encanta hacer. Si puedes cocinar una mezcla de ambas y hacer que la gente te pague por probar una cucharada, excelente. Pero lo realmente importante, lo seminal, lo central, es lo que les estás contando y ofreciendo a tus lectores.

A mí me gusta ayudar, y por eso en 101 me enfoco en ayudar a quienes me leen. Sea ofreciéndoles una guía con la que aventurarse a un tipo de trabajo rentable pero no convencional, o comentándoles de las cosas que me interesan y que creo que deberían interesarles a todos. Y lo hago porque creo que es importante que la gente conozca que existe mundo más allá de la monotonía que conocen, sobre todo si viven en la Venezuela chavista. Hago lo que hago en mi blog porque me encanta escribir, me encanta ayudar, y quiero fomentar en la gente ese espíritu de individualidad y autosuficiencia que es alcanzable, aunque parezca que no.

Por supuesto, seguir esta receta tiene sus puntos negativos, como todo. Yo me he declarado feminista varias veces, y por eso alguna gente me odia, incluyendo a las feministas que conozco. Algunos otros creen y están convencidos de que yo vendo humo porque me dediqué a hacer y vender un libro que a ellos no se les ocurrió antes. Y todo eso es válido. Mi blog no es precisamente una cosa llena de bonitismo. Mi blog respira mi propia personalidad y, como es natural, eso no es algo que le guste a todo el mundo.

El objetivo de todo blog que existe no es llegar a las masas y volverse famoso porque un blog no es una revista ni un programa de televisión. Un blog es un blog, y no necesita tener miles de fans y clientes aunque esa sea una ganancia colateral en potencia. Esto que estoy a punto de decir depende mucho de la naturaleza de lo que haces, pero el verdadero propósito de un blog que (además de contar) vende es crear una comunidad al rededor de él. Si es de muchas o de pocas personas, da lo mismo. La calidad del enganche del lector es lo que debe prevalecer, y gracias a eso yo recibo correos electrónicos de lectores que ahora son mis amigos preguntándome desde cuánto cobrar por una traducción freelance hasta qué tan factible será que Luke Skywalker le niegue a Rey que sea su pupila.

¿Soy famosa? Ni un poquito. Sigo siendo tan Doña Nadie como con mis dos blogs anteriores. ¿Tengo un emporio a lo Trump? Mucho menos. Pero tengo lectores, gente que se interesa por lo que digo y que corre la voz. Y ya eso es mucho y suficiente para mí.

Estoy bastante consciente de que todo lo que he dicho suena hippie y comeflor, pero es la realidad y es de lo que se trata esto. Tu blog no se va a hacer famoso ni tendrás millones en tu cuenta gracias a lo que vendas en él. El verdadero valor de tu sitio es la gente involucrada en él, en tu marca, en la personalidad que exudas en tu blog, y por eso es importante contestar esos porqués de los que te he hablado en este artículo.

Si no habías considerado contarle a tus lectores por qué escribes y haces lo que haces, empieza hoy. Te aseguro que te dará mejores frutos que restregarle en la cara a la gente qué vendes y cómo. Y te lo digo porque yo cometí ese error con mi primer libro, y aunque me fue muy bien, es algo que no haría de nuevo. No lo cometas tú.

Entrevista a Esther Pineda: socióloga, feminista, emprendedora.

En diciembre de 2015 el feminismo y los problemas de género eran un tópico en auge en la blogósfera venezolana, pero el ruido era increíble e insoportable. Entre los relatos de brujas de Aglaia Berlutti y las fotos de Miss Guaiti había poco que decir sobre feminismo y género en la academia, al menos en nuestro entorno, y parecía que no había nada de valor que sacar sino con pinzas.

Para aquel momento yo llevaba un blog llamado The Goat’s Notebook cuyo eje central era el feminismo y los asuntos de género. Quizás lo recuerdes y me lees desde entonces, como quizás no tengas ni remota idea de qué te hablo. Pero el asunto es que en ese momento tuve la oportunidad de contactar a Esther Pineda y ella fue lo suficientemente amable como para aceptar mi entrevista.

Esther Pineda es Doctora en Ciencias Sociales, Magister Scientiarum en Estudios de la Mujer, y Socióloga. Sin embargo, todo su trabajo es de muy bajo perfil. Es autora de un buen número de libros, incluyendo “Roles de Género y Sexismo en seis discursos sobre la Familia Nuclear” (2011) y “Bellas Para Morir” (2014). Asimismo, Pineda trabaja como columnista para el Diario La Red 21 (Uruguay), Wall Street International (Montenegro), y para el portal informativo Contrapunto.com (Venezuela).

La única consultora de género y equidad fundada en Venezuela para el momento de la entrevista es también obra y fruto de Esther. A continuación les dejo la entrevista original transcrita en diciembre de 2015.

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Ana Patricia: Háblame un poco de ti y de tus orígenes. ¿Dónde naciste y cómo fueron tus primeros años?

Esther Pineda: Nací en Caracas el 21 de septiembre de 1985, en el seno de una familia de clase media-baja profesional y tradicional. Crecí, al igual que muchas niñas, bombardeada de dibujos animados, muñecas barbies que no se parecían a mí y juguetes que reproducían roles tradicionales. Pero al mismo tiempo fui formada de para ser una niña independiente. Siempre tuve libertad de elegir mis actividades y dar rienda suelta a mi creatividad, me enseñaron a no ser una persona dependiente y esforzarme para ganarme las cosas, lo cual sin dudas ha contribuido significativamente en mi disciplina y ética de trabajo.

 

AP: El feminismo no es un movimiento precisamente popular en Venezuela. Yo, por ejemplo, no me enteré que existía hasta después de que salí de bachillerato, y cabe destacar que lo encontré en la Internet, no en la calle. ¿Cómo lo encontraste tú? ¿Cómo fue ese primer encuentro?

EP: Después que entré a la universidad en el año 2004, y como resultado de las interacciones propias y ajenas, comencé a hacerme consciente de las diferencias sociales existentes entre hombres y mujeres. Por ejemplo, me generaba mucho malestar e incomodidad ver como los novios de mis amigas les “prohibían” o “imponían” cosas, el trato descalificativo hacia algunas mujeres de las cuales no se esperaba que fueran inteligentes sino solamente bonitas, la presión para emparejarse, la idea de que después de graduarse había que casarse y tener hijos, etcétera. Sin embargo, más allá del simple desacuerdo no tenía explicaciones sobre ello. No era algo que se abordara en clase, no era un tema en casa y tampoco parecía interesarles a mis compañeras.

Fue en el año 2007 que empezó a preocuparme más el tema y comencé a buscar en internet sobre las desigualdades entre hombres y mujeres. Me encontré con información sobre el feminismo, el patriarcado, el sexismo, y descargue “El Segundo Sexo” de Simone de Beauvoir. Me sentí plenamente identificada al leerlo. Definitivamente ese libro cambió mi vida, mi manera de ver las cosas. Comencé a encontrar respuestas a esas situaciones que me molestaban, pero que desconocía su razón y la estructura social sobre la cual se construían y mantenían las desigualdades. En ese momento comencé a incorporar el tema en los trabajos que realizaba para las asignaturas de mi carrera y luego el desarrollo de mi tesis de grado en este ámbito.

“El Segundo Sexo” me permitió involucrarme y hacer del feminismo y de los estudios de género mi principal línea de trabajo e investigación. Posteriormente la lectura de autoras como Angela Davis y Bell Hooks me permitió transversalizar los estudios de género con la perspectiva de etnicidad.

AP: Leyendo tus artículos entiendo que para ti es muy importante ver el machismo como una de las tantas dimensiones de la violencia contra la mujer. Como bien mencionas, has incluido en tus análisis otros elementos como el racismo, el rechazo a la sexo-diversidad y otras formas de discriminación. En tu experiencia como socióloga y especialista en estos temas, ¿cómo se tejen y qué tan profundos son estos problemas en la sociedad venezolana? ¿Los ves atenuándose en el mediano y largo plazo?

EP: La cultura venezolana está cargada de muchos prejuicios, estereotipos y formas de discriminación las cuales, además, generalmente no se hacen explícitas porque son transmitidas y reproducidas como chistes o expresiones cotidianas e idiosincráticas, lo que contribuye a su naturalización y sedimentación.

En la cultura venezolana coexisten prejuicios sexistas, clasistas, racistas, homo-lesbo-transfóbicos, aspectistas, ostracistas, entre otros. Estos prejuicios en la sociedad venezolana pueden explicarse principalmente por dos vías: (i) la prevalencia de un pensamiento colonialista organizado en torno a la dicotomía superior-inferior, y (ii) el carácter profundamente mítico-religioso de nuestra sociedad. Estos prejuicios y formas de discriminación al estar instalados de forma tan profunda en nuestra sociedad son difíciles pero no imposibles de erradicar. Sin embargo, es un proceso a largo plazo que requiere del concurso de los diferentes actores sociales.

 

AP: En Estados Unidos las ciudadanas afrodescendientes manejan el concepto de interseccionalidad en el feminismo para señalar una diferencia entre el sexismo “contra mujeres blancas” y el sexismo “contra mujeres negras”. El término lo acuñó Kimberlé Crenshaw para establecer esa diferencia muy específica. ¿Crees que es pertinente utilizar éste término y apelar a la interseccionalidad en nuestro país?

EP: Si bien es cierto que todas las mujeres estamos expuestas a la discriminación por razones de género en una sociedad patriarcal y androcéntrica, esta no es la misma cuando se dirige a una mujer blanca, negra, india, migrante, discapacitada, etc.

Si bien no se trata de fracturar el feminismo, se trata de visibilizar esas experiencias diversas y diferenciadas, donde además la discriminación se profundiza cuando se cruza con variables como la clase, la pertenencia étnica, el grupo etario, el nivel educativo, entre otros.

En Estados Unidos, en efecto, la interseccionalidad es el término empleado para visibilizar esas experiencias disímiles. Sin embargo, en Venezuela no es un concepto utilizado ni conocido. En nuestro país, al igual que en otros países de América Latina y El Caribe, cuando se hace referencia a este elemento suele denominarse como transversalización de variables, específicamente género-clase-etnia.

Ahora, lo pertinente es incorporar esta perspectiva tanto en la investigación como en el diseño de políticas públicas para garantizar su efectividad más que la terminología.

 

AP: Tu empresa EPG: Consultora de Género es la primera empresa de este corte en el país. Cuéntanos cómo nació EPG, cuáles son sus objetivos hoy día y cuáles acciones emprende.

EP: EPG Consultora de Género y Equidad es una iniciativa muy personal, la cual surge como conjugación de varios factores. En primer lugar mi interés, formación y experiencia en el ámbito de las ciencias sociales y estudios de género. Y, en segundo lugar, la necesidad de desarrollar un emprendimiento novedoso y con ventaja competitiva en el país que, más allá del aspecto comercial, me permitiera contribuir a minimizar uno de los problemas sociales más arraigados y extendidos en nuestra cultura como lo son las desigualdades por razones de género y sus manifestaciones en el machismo, la violencia contra la mujer, los discursos y representaciones sexistas en los medios de comunicación, las inequidades en la representación, participación y toma de decisiones de las mujeres; la discriminación contra la población LGBTI, entre otras. Este proyecto lo estuve pensando y definiendo desde 2012 hasta que finalmente inicié el año 2014 materializándolo.

El objetivo de EPG Consultora es brindar apoyo especializado a las instituciones y empresas públicas y privadas en la generación de estrategias para la incorporación de la perspectiva de género y gestión de la diversidad, la minimización de brechas y la erradicación de formas de discriminación. Para ello brindamos servicios en tres grandes ejes como lo son la asesoría, la investigación y la formación.

 

 

AP: ¿Fue más difícil para ti, como mujer y afrodescendiente, emprender una empresa consultora, o recibiste un trato respetuoso, amigable e igualitario? ¿Cómo fue tu experiencia?

EP: Ser mujer y ser afrodescendiente siempre es más difícil en una sociedad machista y racista como la venezolana, en muchos espacios aún es posible encontrarse (más de lo que pudiera creerse) con gente que considera que mujeres y negros tenemos menos capacidades éticas, intelectuales y organizativas, por lo cual hay aún prevalece la expectativa social de que nos mantengamos en las actividades de cuidado y el trabajo no cualificado. Y si al hecho de ser mujer y afrodescendiente le sumamos ser joven, peor, porque prevalece la lógica de que el conocimiento y la experiencia son asuntos de edad. Esto, claro, tiene un impacto en las posibilidades académicas, profesionales y empresariales, lo que ha significado que he tenido que hacer un esfuerzo mayor por desmontar estos prejuicios. En este sentido he tenido que prepararme y trabajar el doble y el triple que una persona promedio lo cual ha permitido que más allá de los prejuicios particulares que una persona pueda tener no pueda obviar mis aportes en este ámbito.

En lo personal mi experiencia como mujer joven y afrodescendiente me ha hecho crecer personal y profesionalmente, pero lo más importante ha sido poder convertir esta realidad que directamente me afecta (las desigualdades de género y la discriminación racial) en objeto de estudio y disertación con el objetivo de contribuir a minimizar formas de discriminación.

 

AP: La sensibilización hacia los problemas de género, creo, tiene mucho que ver con el lenguaje y la terminología. Conozco muchas personas que se niegan a identificarse con el feminismo porque el término les repele. Lo mismo les ocurre con palabras como patriarcado, androcentrismo o feminicidio. Aclaro que son personas que no son sexistas. Son personas que tranquilamente pueden conversar conmigo sobre asuntos de género. Sin embargo, llamarse a sí mismos feministas les causa molestia. Parece que el feminismo, en general, tiene una connotación negativa en nuestra sociedad. ¿Cómo crees que podríamos cambiar esto? ¿Cómo hacemos del feminismo algo más accesible?

EP: Una de las formas más eficaces en las que opera la ideología es creando rechazo y repulsión hacia aquello que le adversa, en el caso específico del patriarcado con el propósito de mantener su dominio debía crear todo un aparato simbólico que le permitiera detener los avances del feminismo. En este sentido, comienzan a crearse y difundirse esas imágenes estereotípicas del feminismo y todo un discursos a su alrededor con ideas como que todas las feministas son mujeres viejas, feas, amargadas, insatisfechas, inconformes, infelices, lesbianas, solteronas, que odian los hombres, con el fin de deslegitimar el movimiento. En la actualidad se les denomina feminazis, se generan imágenes, memes y representaciones que apuntan a alejar a las personas del movimiento y avergonzar a quienes tengan interés por él.

En los últimos años ha comenzado hablarse de igualdad de género, término que en mi experiencia logra mayor receptividad. Además de ello, para que la gente pueda sentirse convocada sin duda debe ser incorporado a los discursos y representaciones que construyamos a las distintas tendencias y grupos que hacen vida en torno al feminismo, la diversidad de intereses y necesidades, visibilizar y convocar a los hombres quienes también son víctimas de un sistema patriarcal que construye y direcciona su ser y hacer, pero sobre todo, visibilizar las desigualdades por razones de género presentes en la vida cotidiana, los medios, la música, las interacciones del día a día, para que estas puedan ser entendidas, sirvan de ejemplo y cada persona comience a cuestionar sus concepciones y prácticas en los diferentes espacios en los que hace vida.

 

AP: Estado y sociedad civil son inseparables y la implementación de políticas públicas surge de la interacción entre ambos. Para ti, ¿qué tan pertinente es la intervención del Estado para erradicar los problemas que emergen de la desigualdad de género? ¿Debe el Estado intervenir con todo su aparato para solucionar estos problemas o es mejor respetar propuestas oportunas que nazcan en el seno de la sociedad civil?

EP: La deconstrucción y erradicación de las desigualdades por razones de género y las formas de discriminación que a partir de ellas se desarrollan, sin dudas, requieren de la participación de los diferentes ámbitos y actores constitutivos de la sociedad. Es posible hablar de tres grandes dimensiones de atención al problema: El Estado, la sociedad organizada y el individuo.

El Estado debe garantizar nuestros derechos mediante la generación de marcos jurídicos y políticas públicas que permitan y favorezcan la transformación social pero, al mismo tiempo, la sociedad organizada debe visibilizar los intereses y necesidades de la población en cuanto a esta problemática.

Sin embargo, el actor social de mayor importancia en este proceso y que suele ser obviado tanto por el Estado como por la sociedad civil es el individuo, pues si estos marcos jurídicos, políticas públicas y propuestas no llegan al sujeto, no son divulgadas, pero tampoco sus intereses y necesidades escuchados, los esfuerzos no tendrán ningún resultado.

Además de ello, debemos recordar que las desigualdades de género son un problema socio-cultural por lo cual sus posibilidades reales de transformación dependen de la comprensión y sensibilización en el individuo a partir de la cual podrá este modificar sus discursos y prácticas hacia formas más equitativas.

 

AP: El Internet nos ha dado poder a muchas mujeres. Sin Internet, yo no creo que yo hubiese podido hacer de mis opiniones algo público. Muchas mujeres que antes temían enseñar su cuerpo y señalarlo como suyo ahora lo hacen a través de las redes sociales, blogs, foros, páginas de webcams, etc. El aborto es un tema en disputa en todos los rincones del Internet, desde páginas web institucionales hasta blogs feministas pequeños como el mío. ¿Cómo percibes tú el feminismo en línea? ¿Se ha vuelto demasiado egocéntrico y personalista? ¿Es suficiente o necesitamos salir de los teclados y las redes a los espacios públicos para generar un cambio importante?

EP: El internet es un medio que ha brindado a las mujeres información para acercarse al feminismo, para conocer sus derechos, para establecer redes con otras mujeres con sus mismos intereses. Les ha proporcionado herramientas para conocerse y transformarse a sí mismas pero, sobre todo, para visibilizar sus experiencias y demandas. Eso es un logro innegable. Sin embargo, el ciber-activismo por sí solo no es suficiente — es uno entre otros medios para acercarse, iniciar y promover los cambios sociales manifiestos en los escenarios y procesos interactivos personales o virtuales en los cuales nos desenvolvemos.

 

AP: Coméntanos cuáles acciones pequeñas crees que pueden tomarse desde el nivel individual para disminuir la brecha de género. Acciones de todos los días que creas que son importantes.

EP:

  • Cuestionar todo lo que se nos presenta como “natural”, como “deber ser”.
  • Discutir colectivamente en los espacios de estudio, trabajo y familiares las razones de las desigualdades más evidentes entre hombres y mujeres.
  • Evitar socializar a niños y niñas de forma diferenciada, así como la imposición de roles y conductas de acuerdo al sexo.
  • Reconocer, respetar y evitar juzgar la identidad de género o preferencia sexo-afectiva de las personas.
  • Evitar interpelar los estilos de vida de las personas o intentar imponer nuestro criterio. Por ejemplo, criticar a una mujer porque no se ha casado o porque no quiere hacerlo, burlarse de los hombres que participan en la realización de las actividades del hogar, entre otras.
  • Estar atentos de los discursos y representaciones desiguales y sexistas que reproducen los medios de comunicación y difusión masiva. Explicar a los niños y niñas que estas representaciones no son reales y no deben ser asumidas como formas de vida.
  • No culpabilizar a las mujeres víctimas de violencia de género.
  • Preguntarse de qué manera afecta tal o cual situación a hombres y mujeres.

Volante-digital

El mito de la vocación: Por qué no ejerzo la Medicina en mi país.

Yo soy Médica Cirujana, pero no trabajo como médico. Trabajo como redactora freelance, como estoy segura que están cansados de leer. Se me presentó una oportunidad de trabajar en algo que también me gusta mucho a cambio de una remuneración que, en mis peores meses, es seis veces más alta que la que reciben mis compañeros de clases que hoy salen a trabajar — así que la tomé y en eso trabajo.

Los residentes de primer año de los postgrados ofrecidos en Venezuela, particularmente en los hospitales de Maracaibo, no han recibido aún su primer pago. Empezaron a trabajar el 1 de Enero en un régimen vertical, casi militar, y aún no reciben un solo bolívar por su trabajo. Quienes fueron mis compañeros de clases empezaron a cobrar su salario por rural o internado en febrero, luego de un mes y medio de trabajo médico gratis.

Pero eso no es todo. El médico venezolano tiene que trabajar en condiciones inhumanas. En el hospital de San Carlos, estado Zulia, no hay electricidad desde hace más de tres meses. ¿Puedes imaginar cómo es atender un parto sin electricidad? Parece un cuento de una distopía post-apocalipsis zombie, una cosa que solo ocurriría en Raccoon City, pero no. Es lo que sucede en Venezuela, y estoy segura de que no es el único sitio donde eso de no tener electricidad sucede.

No hay insumos, no hay suficiente personal, y muchas veces no hay siquiera papelería para hacer récipes e informes. Trabajar como médico en Venezuela es una pesadilla, pero si a eso le sumas la miseria salarial, es algo que ninguna persona debería aceptar.

Se preguntarán dónde está el gremio, la Escuela de Medicina de la Universidad del Zulia y las autoridades competentes que deberían estar del lado de los médicos. Lo mismo me preguntaba yo, hasta que la semana pasada leí un comunicado donde exhortaban a “evitar cualquier manifestación o protesta dentro de las instalaciones hospitalarias”. Para leer más puedes hacer clic aquí.

El médico venezolano está desvalido y cobra como un niño vietnamita en una fábrica de la Nike. Su intelecto es explotado, pero más que su intelecto, hay una idea más mística que es explotada con mayor fuerza: la de la vocación.

El mito de la vocación.

El tema del dinero es un tema sucio a los ojos de muchos. Los médicos, para el grueso de la población, somos enviados celestiales que debemos servir sin esperar nada a cambio porque de eso se trata la vocación, la mística de la profesión, lo metafísico que trasciende un cheque mensual o pertenecer a una nómina.

Nada más estúpido que eso.

Con frecuencia solemos apelar a que los médicos también somos humanos -como si fuese necesario aclarar semejante obviedad-, pero lo hacemos en un contexto distinto al relacionado con remuneración, pagos y vidas dignas, y lo llevamos más bien a un plano emocional. No hay nada más desgarrador que escuchar como una madre grita y llora cuando escucha que no hay más nada que hacer con su hijo, por ejemplo, y es imposible que el médico que da la noticia no se vea afectado por eso. No hay un sentimiento de impotencia y rabia más crudo que el que uno siente cuando presencia una muerte absurda y prevenible si en el hospital se contara con los insumos necesarios. La práctica de la Medicina en Venezuela duele a nivel emocional, y como médicos queremos que entiendan esa cara de la moneda, pero nunca la otra.

La otra cara de la moneda es que todo ser humano necesita trascender. Menos que eso, incluso, todo ser humano necesita sentir realización profesional que es imposible en un lugar tan hostil. Todo ser humano necesita ver sus necesidades básicas (comida, agua, electricidad) cubiertas para poder dar el siguiente paso hacia la autorrealización.

Paso a recordarles cómo se ve la Pirámide de Maslow para ilustrar mejor de lo que estoy hablando:

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En el Hospital General del Sur de Maracaibo ha habido tres intentos de violación en lo que va de año, y tantos robos y hurtos que no se pueden contar. La seguridad no está garantizada ni de puertas adentro ni de puertas afuera. Tampoco la alimentación ni el descanso.

Como ven, las instituciones que deberían apoyar las protestas se hacen oídos sordos (como en el caso del Colegio de Médicos del Zulia, que solo dice bla bla bla y termina por no hacer nada) o exhortan a que no haya protestas en lo absoluto (como el caso de la Universidad del Zulia y su División de Estudios para Graduados, a quien los residentes de postgrado están adscritos). Así que afiliación tampoco hay.

Ni siquiera me detendré a hablar de las necesidades que están más arriba en la pirámide porque, en el entorno laboral del médico, es un absurdo.

Pero a lo que quería llegar era a una pregunta muy sencilla que a todo el mundo le va a incomodar. ¿Cómo hace una persona común y corriente para suplir estas necesidades de alimento, descanso, seguridad física, amistad, intimidad sexual y éxito si no es a través del dinero? Es imposible.

Creer que una persona va a dedicarse a ejercer una profesión tan demandante y desgastante como la médica a cambió de nutrir su vocación es de estúpidos e hijos de puta. El dinero es completamente necesario no solo para el médico, sino para el humano que tanto decimos ser.

El médico humano necesita establecer empatía con sus pacientes y que los demás reconozcan esa simpatía. El médico humano necesita dormir, comer e ir al baño. Pero el médico humano también necesita autorrealizarse, y en el entorno venezolano eso es imposible — más aún cuando hay gremios cómplices que callan, un gobierno y sistema chavista que demoniza al médico de universidad y lo soslaya a la luz de los cubanos y Médicos Integrales comunitarios, y de unos hospitales que ofrecen más desolación que salud.

Por eso yo no ejerzo la medicina en mi país. Ser médico venezolano es una pesadilla asquerosa desde todo punto de vista de la que no pienso formar parte. Extraño ver pacientes y el olor de las emergencias todos los días, pero como individuo que soy, me niego a que exploten mi vocación mientras los demás se quedan de brazos cruzados esperando que algún día el tiempo de Dios se haga perfecto.

Voy a trabajar como médico de nuevo, y de eso estoy segura. Pero no en este país. Mi pirámide de Maslow está en otro lado, y creo que la de todos mis colegas también debería estarlo.

La importancia de tener rutinas.

Todos los días me levanto muy temprano, en algún momento entre las cinco y las seis de la mañana. No necesito despertador. Me despierto a esa hora porque mi cuerpo ya se acostumbró.

La razón por la que elegí madrugar, sin embargo, tiene poco que ver con conductas tradicionalistas del tipo “al que madruga, Dios lo ayuda” ni mucho menos. Yo no creo que levantarse temprano tenga ningún valor inherente.

Mi hábito de madrugar tiene que ver, más bien, con mi productividad. Entre las dos y las nueve de la mañana soy más productiva que durante el resto del día. Así que cuando me di cuenta de eso, no me quedó de otra sino elegir entre dos opciones: trasnocharme o madrugar.

Levantarse temprano tiene sus ventajas: el día te rinde más, tienes chance de hacer diligencias pendientes en horario de oficina, y como casi todo el mundo está dormido hasta las siete u ocho de la mañana, puedes trabajar en silencio. Tiene sus desventajas obvias también. Si eres joven y quieres salir un sábado por la noche, tienes que armarte de una siesta o mucho café, porque si no a las 11pm ya vas a estar con los ojos a media asta.

Pero la hora de levantarse es lo de menos. Yo lo hago temprano porque así me gusta y porque me funciona, pero puede que a ti no.

Sin embargo, sí hay una cosa que le funciona a todo el mundo y que le recomiendo hasta a los extraños: hacerse una rutina.

Si te funciona levantarte al mediodía y darle corrido hasta las cuatro de la mañana, hazlo. Pero hazlo todos los días. Todos nosotros somos perros de Pavlov, y si haces lo mismo todos los días, las cosas se darán más fácil.

Hace poco hablé de lo mucho que me molestaba que otras personas trataran a la redacción como un hábito más, tipo lavarse los dientes por la mañana o hacer ejercicio a las seis de la tarde. De hecho, publiqué algo al respecto. Pero hoy me doy cuenta de que estaba equivocada. Escribir sí debe ser un hábito, porque nadie aprende a tejer sino tejiendo y, del mismo modo, nadie aprende a escribir si no es escribiendo.

Para hacerte entender mejor esta máxima que suena a consejo vacío, me permitiré hablarte un poco (en dos párrafos) de mi otra pasión además del lenguaje y la comunicación: las neurociencias.

El cerebro es una cosa hermosa que funciona gracias a la activación de rutas neurales. La corteza motora en un niño de 2 años tiene diferentes rutas neurales que la de un adulto de 36, porque el niño de 2 apenas está aprendiendo a caminar y tiene que esforzarse mucho porque las rutas neurales relacionadas con el andar tienen un umbral de activación más alto que las de la gente grande de 36.

Mientras el niño va creciendo y el caminar se hace automático, ese umbral de activación disminuye. Por eso cuando tú estás caminando lo haces de manera natural, sin pensar que debes primero mover el pie derecho y luego el izquierdo. Las rutas neurales se automatizan, por decirlo de alguna manera, y caminar se hace un hábito, por decirlo de alguna manera también.

Esa es la explicación neurológica de lo que Pavlov y toda la escuela conductista ha intentado decirnos por años: al modificar conductas, se generan hábitos; y al generar hábitos, se modifica la conducta. La conducta para los conductistas es heurística, pero eso no es lo que interesa en el artículo de hoy. Lo que quiero que te lleves es que tener rutinas es importante, sobre todo si estás buscando la excelencia en algún área de tu vida, sea la redacción, el fitness o aprender a planchar.

Si te levantas todos los días a la misma hora a hacer lo mismo, luego de un par de semanas serás infinitamente mejor de lo que eres hoy en esa misma actividad. Si todos los días te pones horarios fijos para hacer ejercicios, notarás que poco a poco puedes levantar más peso o soportar más minutos de cardio de mayor intensidad. Si haces las cosas de manera rutinaria, eventualmente se te hará tan automático como se le hace a una persona de 36 poner un pie delante del otro cuando quiere moverse de sitio.

Así que si quieres escribir bien, escribe todos los días. Si quieres dibujar bien, dibuja todos los días. Si quieres dormir bien, duerme todos los días a la misma hora y luego de una misma rutina. Yo me baño antes de dormir, y justo después de la ducha me unto de cremas. Lo he hecho así por tanto tiempo que ya cuando empiezo a oler la crema en cuestión, empiezo también a bostezar. Eso me ha ayudado mucho con el insomnio, y puede que a ti también. Coge dato.

Armarse de rutinas es importante porque te moldea a ti y a lo que haces, y todos queremos llegar a ser y hacer algo extraordinario. Pero la única forma de crear algo extraordinario es trabajando, y lo único que puede hacer que el trabajo sea menos cuesta arriba es la rutina. No hay receta mágica más que hacer, y la sazón de lo hacendoso es la repetición.