La importancia de tener rutinas.

Todos los días me levanto muy temprano, en algún momento entre las cinco y las seis de la mañana. No necesito despertador. Me despierto a esa hora porque mi cuerpo ya se acostumbró.

La razón por la que elegí madrugar, sin embargo, tiene poco que ver con conductas tradicionalistas del tipo “al que madruga, Dios lo ayuda” ni mucho menos. Yo no creo que levantarse temprano tenga ningún valor inherente.

Mi hábito de madrugar tiene que ver, más bien, con mi productividad. Entre las dos y las nueve de la mañana soy más productiva que durante el resto del día. Así que cuando me di cuenta de eso, no me quedó de otra sino elegir entre dos opciones: trasnocharme o madrugar.

Levantarse temprano tiene sus ventajas: el día te rinde más, tienes chance de hacer diligencias pendientes en horario de oficina, y como casi todo el mundo está dormido hasta las siete u ocho de la mañana, puedes trabajar en silencio. Tiene sus desventajas obvias también. Si eres joven y quieres salir un sábado por la noche, tienes que armarte de una siesta o mucho café, porque si no a las 11pm ya vas a estar con los ojos a media asta.

Pero la hora de levantarse es lo de menos. Yo lo hago temprano porque así me gusta y porque me funciona, pero puede que a ti no.

Sin embargo, sí hay una cosa que le funciona a todo el mundo y que le recomiendo hasta a los extraños: hacerse una rutina.

Si te funciona levantarte al mediodía y darle corrido hasta las cuatro de la mañana, hazlo. Pero hazlo todos los días. Todos nosotros somos perros de Pavlov, y si haces lo mismo todos los días, las cosas se darán más fácil.

Hace poco hablé de lo mucho que me molestaba que otras personas trataran a la redacción como un hábito más, tipo lavarse los dientes por la mañana o hacer ejercicio a las seis de la tarde. De hecho, publiqué algo al respecto. Pero hoy me doy cuenta de que estaba equivocada. Escribir sí debe ser un hábito, porque nadie aprende a tejer sino tejiendo y, del mismo modo, nadie aprende a escribir si no es escribiendo.

Para hacerte entender mejor esta máxima que suena a consejo vacío, me permitiré hablarte un poco (en dos párrafos) de mi otra pasión además del lenguaje y la comunicación: las neurociencias.

El cerebro es una cosa hermosa que funciona gracias a la activación de rutas neurales. La corteza motora en un niño de 2 años tiene diferentes rutas neurales que la de un adulto de 36, porque el niño de 2 apenas está aprendiendo a caminar y tiene que esforzarse mucho porque las rutas neurales relacionadas con el andar tienen un umbral de activación más alto que las de la gente grande de 36.

Mientras el niño va creciendo y el caminar se hace automático, ese umbral de activación disminuye. Por eso cuando tú estás caminando lo haces de manera natural, sin pensar que debes primero mover el pie derecho y luego el izquierdo. Las rutas neurales se automatizan, por decirlo de alguna manera, y caminar se hace un hábito, por decirlo de alguna manera también.

Esa es la explicación neurológica de lo que Pavlov y toda la escuela conductista ha intentado decirnos por años: al modificar conductas, se generan hábitos; y al generar hábitos, se modifica la conducta. La conducta para los conductistas es heurística, pero eso no es lo que interesa en el artículo de hoy. Lo que quiero que te lleves es que tener rutinas es importante, sobre todo si estás buscando la excelencia en algún área de tu vida, sea la redacción, el fitness o aprender a planchar.

Si te levantas todos los días a la misma hora a hacer lo mismo, luego de un par de semanas serás infinitamente mejor de lo que eres hoy en esa misma actividad. Si todos los días te pones horarios fijos para hacer ejercicios, notarás que poco a poco puedes levantar más peso o soportar más minutos de cardio de mayor intensidad. Si haces las cosas de manera rutinaria, eventualmente se te hará tan automático como se le hace a una persona de 36 poner un pie delante del otro cuando quiere moverse de sitio.

Así que si quieres escribir bien, escribe todos los días. Si quieres dibujar bien, dibuja todos los días. Si quieres dormir bien, duerme todos los días a la misma hora y luego de una misma rutina. Yo me baño antes de dormir, y justo después de la ducha me unto de cremas. Lo he hecho así por tanto tiempo que ya cuando empiezo a oler la crema en cuestión, empiezo también a bostezar. Eso me ha ayudado mucho con el insomnio, y puede que a ti también. Coge dato.

Armarse de rutinas es importante porque te moldea a ti y a lo que haces, y todos queremos llegar a ser y hacer algo extraordinario. Pero la única forma de crear algo extraordinario es trabajando, y lo único que puede hacer que el trabajo sea menos cuesta arriba es la rutina. No hay receta mágica más que hacer, y la sazón de lo hacendoso es la repetición.

Advertisements

One thought on “La importancia de tener rutinas.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s